La liberación, realizada en el Parque Nacional de Tazekka, supone un hito histórico para la conservación de la especie, catalogada desde 2016 en el Apéndice I de la CITES, el nivel más alto de protección frente al comercio internacional.
Este primer grupo —conocido como el “Grupo de Ayoub”— está formado por 15 individuos: seis machos, seis hembras y tres crías nacidas en semilibertad. Tras su traslado a una instalación móvil de suelta, los animales fueron liberados en el bosque, donde mostraron comportamientos sociales y de protección de grupo, señales muy positivas para su adaptación.
El proyecto Born to Be Wild, iniciado en 2017, marca la culminación de más de dos décadas de trabajo de AAP en rescate, rehabilitación y políticas públicas para frenar el comercio ilegal de fauna. En 2022, AAP evaluó a 40 macacos confiscados de cazadores furtivos y propietarios privados; 35 de ellos fueron trasladados a su centro de rehabilitación en Tazekka, donde aprendieron a socializar y sobrevivir en un entorno natural.
“Contribuir a la conservación devolviendo a la naturaleza a animales rescatados del tráfico ilegal es un sueño hecho realidad para una organización como AAP”, afirma Eva Schippers, bióloga y responsable del Departamento de Rescate y Rehabilitación.
El seguimiento del grupo se llevará a cabo mediante collares GPS, bajo la supervisión científica de la Dra. Pascaline Le Gouar (Universidad de Rennes) y el Dr. Patrick Tkaczynski (Universidad John Moores de Liverpool), quienes evaluarán el comportamiento y la adaptación ecológica de los animales tras su liberación.
“Participar en este proyecto me llena de orgullo”, señala la Dra. Le Gouar. “Estos macacos son pioneros de un proceso que devolverá la vida a los bosques donde la especie había desaparecido.”
Mientras tanto, AAP prevé la liberación de un segundo grupo en la primavera de 2026, con el objetivo de repoblar las zonas protegidas del Parque Nacional de Tazekka.
El proyecto demuestra que la cooperación internacional, la protección legal y el rescate responsable pueden revertir el impacto del tráfico de fauna silvestre, ofreciendo una segunda oportunidad a especies amenazadas. “Verlos explorar el bosque y comportarse como animales salvajes es la mejor recompensa posible”, concluye el Dr. Tkaczynski.