La organización ha decidido actuar para evitar la propagación de esta plaga y transformar la superficie afectada, actualmente fuera de explotación, en un sistema agroforestal multifuncional. La intervención, que se inicia esta semana, se realiza tras la recomendación de la Oficina Comarcal Agraria del Alto Vinalopó y con la colaboración de Belda Ingenieros.
El proyecto abarca una superficie aproximada de 20 hectáreas y tiene como objetivo regenerar el paisaje, mejorar la biodiversidad y aumentar la resiliencia del ecosistema, además de restaurar el suelo agrícola abandonado. Asimismo, contempla la producción de alimento natural para los primates del centro.
En una primera fase, se llevará a cabo la eliminación progresiva de los almendros afectados, seguida de la recuperación paulatina del entorno forestal. Inicialmente, unas cinco hectáreas se destinarán a la plantación de especies arbóreas y arbustivas seleccionadas por su valor alimenticio y su adaptación al clima mediterráneo continental del Alto Vinalopó. Este espacio se convertirá en un “bosque de forrajeo” para los animales, que se ampliará conforme avance el proyecto.
Entre las especies elegidas se encuentran el acebuche, el algarrobo, el madroño, diferentes variedades del género Prunus —como almendros, cerezos o ciruelos—, así como cedros, entre otras.
Según ha explicado el director del centro, Pablo Delgado, la selección responde tanto a criterios alimenticios como ambientales. “Se han escogido especies adaptadas al entorno mediterráneo y con capacidad de absorción de carbono”, ha señalado.
De este modo, la actuación no solo busca mejorar las condiciones del entorno natural y el bienestar de los animales acogidos, sino también contribuir a la mitigación del cambio climático mediante la generación de biomasa forestal y la captura de carbono en el suelo.