La campaña ‘No te enredes’ puesta en marcha desde Aqualia pretende llamar la atención sobre el daño que el cabello arrojado en el inodoro provoca en los sistemas de saneamiento. Aunque el cabello es biodegradable, este es un proceso lento, que puede tardar varias semanas e incluso años en completarse, por lo que los cabellos no se llegan a degradar en las depuradoras”.
Cuando pensamos en desperdicios, el pelo no es lo primero que nos viene a la mente. Tal vez porque no conocemos su potencial para obstruir los sistemas de depuración. Como es tan fino y fibroso, aún después de pasar los procesos de desbaste, tamizado y tratamiento biológico en las depuradoras, tiende a agruparse formando madejas junto a otros residuos como las toallitas, lo que puede causar atascos y provocar fallos en el funcionamiento de la depuradora.