Por ello, el Ayuntamiento optó por una actuación de mayor calado que abarca el tramo comprendido entre la calle José María Soler y la calle de La Cruz. El objetivo, añadió, es ofrecer una solución definitiva y evitar nuevas molestias a vecinos y vecinas.
El concejal de Obras, Javier Martínez, detalló que la intervención supondrá una sustitución completa del saneamiento, con un presupuesto final de 186.047,18 euros y una baja económica del 3,92%. La adjudicataria es la empresa Mediterráneo de Obras y Asfaltos (MOA), que presentó un plazo reducido de tan solo cinco días para iniciar los trabajos. “La duración estimada de la obra es de seis semanas, aunque se ha primado la celeridad en el arranque de la actuación”, apuntó Martínez.
En cuanto al tráfico, los técnicos municipales han diseñado un desvío sencillo: la calle Cruz de Mayo absorberá la circulación mientras duren las obras. En el tramo entre Navarro Santafé y Cruz de Mayo se invertirá el sentido para permitir la salida de los vehículos, especialmente del casco histórico y de las cocheras de la zona. “Se trata de un cambio muy puntual, de apenas 150 metros de calle, mientras que el resto mantiene su sentido habitual”, aclaró Martínez.
Tanto el alcalde como el edil destacaron que las aceras permanecerán transitables, ya que la obra se concentra en el centro de la calzada, lo que garantiza la seguridad del paso peatonal. Las obras se detendrán los fines de semana, pero continuarán de manera ininterrumpida de lunes a viernes con el objetivo de que el tramo quede plenamente operativo lo antes posible.
Cerdán recordó que esta actuación se enmarca en la estrategia municipal para renovar un subsuelo urbano “muy deteriorado” tras décadas de falta de mantenimiento. “Gran parte de nuestras inversiones se centran en la renovación de barrios enteros y calles principales, como San Antón, la avenida de la Constitución o José María Soler, porque Villena tiene un problema serio en su red subterránea y es una prioridad resolverlo”, concluyó.