El itinerario comenzó en la ermita de la Virgen de la Luz y San Antonio Abad, siguiendo una senda que discurre junto a una masía y la Font del Carbonell. Tras dejar atrás la fuente, el grupo descendió hasta el barranco del Pont Trencat, donde se localiza el conjunto de cuevas excavadas en la roca conocidas como Cova de les Finestres, caracterizadas por sus aberturas al exterior en forma de ventanas.
Estas cavidades, a las que se accede en su nivel inferior mediante una escalera de madera, se cree que pudieron utilizarse como almacenes de grano en época andalusí (siglos X-XI), al igual que las conocidas Covetes dels Moros de Bocairent. La visita permitió a los senderistas explorar el interior de las cuevas y capturar numerosas imágenes del singular enclave.
Desde este punto, la ruta continuó cruzando el barranco entre el cauce del río Alfafara y el bancal Redó, hasta alcanzar la antigua línea ferroviaria Alcoy-Xàtiva. Tras un ascenso moderado, el grupo llegó al mirador del Toll Negre, donde disfrutaron de las vistas y del sonido de una pequeña cascada, aprovechando el lugar para almorzar y reponer fuerzas.
El recorrido prosiguió por una senda con escaleras talladas en la roca hasta alcanzar el Cabeçó de Maó, el punto más elevado del itinerario. Posteriormente, los participantes descendieron hasta el Pantanet, un salto de agua que volvió a convertirse en punto de parada para realizar fotografías, antes de continuar hasta una cueva con restos de un molino medieval, donde aún se conserva la muela original.
El regreso se efectuó por un camino asfaltado hasta el punto de inicio, pasando junto a una masía presidida por una monumental encina. La jornada concluyó como un entrañable reencuentro para las personas integrantes de AVIANA, que destacaron la belleza del paisaje, la presencia constante del agua y el buen ambiente que caracteriza a las salidas del grupo.