La ruta comenzó en el nacimiento del río Chícamo, siguiendo su cauce a través de un recorrido rodeado de abundante vegetación de ribera y aguas cristalinas. Entre las especies más destacadas observadas durante la marcha se encuentra la Phoenix ibérica, una palmera endémica de la Península Ibérica que crece en las inmediaciones del río.
A lo largo del trayecto, los participantes avanzaron por un sendero de fácil recorrido que discurre junto al cauce, atravesando pequeños puentes que permiten cambiar de una orilla a otra mientras se disfruta del paisaje y de las labores de recuperación vegetal que se están desarrollando en algunos tramos del entorno fluvial.
La excursión continuó hasta la conocida Garganta de Cagel, donde aparecen las primeras pozas naturales que invitan a refrescarse. En este punto, el grupo siguió avanzando por el interior del río, recorriendo el espectacular desfiladero formado por el zigzag de la garganta y observando las huellas que evidencian el importante caudal que llegó a transportar este curso de agua en épocas pasadas.
El recorrido alcanzó posteriormente un pequeño embalse donde se acumula parte del caudal del Chícamo. Desde allí, los senderistas iniciaron el regreso por el mismo itinerario, disfrutando nuevamente del entorno natural, de las pozas y de la corriente del río hasta regresar al punto de partida.
Desde AVIANA han valorado muy positivamente la experiencia, destacando tanto la belleza del paisaje como el ambiente de convivencia vivido durante toda la jornada. La asociación resume la actividad como “una maravillosa ruta rodeada de naturaleza y compañerismo”, una filosofía que sigue marcando las salidas organizadas por el colectivo villenense.