Las críticas no se dirigen contra las energías renovables como tal, sino contra el modelo de implantación que, según advierten, carece de planificación territorial y sensibilidad hacia el patrimonio natural. “El desarrollo de las renovables no puede hacerse a costa de destruir el territorio que se pretende proteger”, señalan desde la asociación.
El valle de la Sierra de Salinas, por su biodiversidad y relevancia ecológica, ha sido durante años un espacio de interés ambiental. Su transformación en superficie industrial para la producción energética plantea dudas sobre el impacto ambiental, social y económico a medio y largo plazo. En este contexto, los más críticos acusan al Ayuntamiento de Villena de falta de liderazgo y de haber cedido —por acción u omisión— ante intereses privados sin haber articulado un proceso participativo ni transparentado los detalles del acuerdo.
Además, señalan que la estrategia de la empresa promotora incluye acciones de patrocinio local —desde equipamientos deportivos hasta iniciativas culturales como el mural del V Centenario del título de Ciudad— que, lejos de compensar el impacto ambiental, podrían responder a una estrategia de lavado de imagen conocida como greenwashing.
“¿Queremos que la historia de Villena se pinte con los colores de una empresa que está transformando irremediablemente nuestro entorno?”, cuestionan desde Salvatierra, que reclama al consistorio explicaciones claras: qué informes respaldan la cesión de terrenos, qué contraprestaciones reales se han acordado y qué papel ha jugado la ciudadanía en el proceso de decisión.
Desde la asociación se insiste en que aún es posible redefinir el modelo energético y de desarrollo para Villena, apostando por soluciones verdaderamente sostenibles que preserven el paisaje, fomenten empleo local de calidad y valoren el patrimonio natural como parte esencial de la identidad del municipio.
Desde Salvatierra anuncian que seguirán elevando sus reivindicaciones y piden al Ayuntamiento una respuesta firme, transparente y comprometida con el interés general. “El futuro de Villena no puede construirse sobre la pérdida de su alma”, concluyen.