DOS ÁRBOLES POR VECINO Y UN CIPRÉS QUE CUENTA LA HISTORIA DE VILLENA
3 de julio de 2026
Mari Ángeles Alonso, en De Flor en Flor, nuestra botánica de cabecera volvió a demostrar que un programa sobre árboles puede acabar hablando de sentimientos, de Walt Disney, de la selva… y hasta de ponerle nombre a un ciprés
Todo comenzó de la forma más inocente posible: «¿Cómo es un ciprés?». La mayoría de los oyentes imaginó automáticamente esos árboles altos y elegantes que custodian los cementerios. Pero Mari Ángeles tenía otros planes.
«El ciprés es una gimnosperma», explicó con total naturalidad. Y entonces llegó la bomba lingüística:
—Gimnos significa desnudo y esperma significa… semilla.
La teoría del día fue clara: las plantas «cogen sentimiento». Que no es una enfermedad vegetal, sino ese misterioso fenómeno por el que una maceta cambia de sitio, deja de poner cara de acelga hervida y decide volver a la vida. Ciencia popular con denominación de origen.
Después llegó la propuesta estrella: que cada vecino de Villena apadrine los dos árboles que, según las cuentas, necesita para respirar durante un año. Pero no vale plantarlos y olvidarse. Hay que conocerlos, quererlos porque no sería «ese árbol», sería tu árbol.
Entre bromas y reflexiones, Mari Ángeles recordó algo muy serio: los árboles refrescan las ciudades, filtran el aire, amortiguan el ruido y nos regalan el oxígeno que respiramos. Así que, si algún día Villena presume de un gran cinturón verde, quizá todo empezara aquí, en un jueves cualquiera de De Flor en Flor, cuando alguien decidió que cada vecino debía tener dos árboles… y, por supuesto, ponerles nombre.
Así, entre cipreses, griegos y raíces etimológicas, los oyentes descubrieron que la botánica también sirve para desmontar malentendidos históricos y, de paso, provocar alguna carcajada en directo.
Porque en De Flor en Flor nunca se sabe dónde acabará una conversación: empiezas hablando de un árbol y terminas aprendiendo griego clásico sin haberlo visto venir.