El plazo de ejecución, una vez formalizada la adjudicación de este contrato, es de tres meses, periodo en que se debe derribar este edificio residencial construido en los años 40 del pasado año, propiedad municipal. El inmueble representa un peligro por la situación de la estructura, lo que motivó la decisión de su derribo. El denominado Edificio Rojo es una estructura de unos 1.000 metros cuadrados que albergaba siete viviendas y unos locales comerciales, en desuso desde hace tiempo.
El solar resultante, propiedad del Ayuntamiento, aún no tiene destino ni función posible, puesto que se ha primado las obras para evitar riesgos ante un posible colapso de la estructura. La licitación inicial de este contrato fue de 114.000 euros, una cantidad que se ha reducido tras la licitación a los 95.000 euros de adjudicación final.