El programa, con una duración de 14 semanas, está destinado a pacientes de entre 18 y 75 años del Alto Vinalopó que sufren dolor persistente desde hace más de seis meses. Su objetivo principal es mejorar la calidad de vida, fomentar la autonomía personal y reducir la hiperfrecuentación sanitaria, apostando por tratamientos de alto valor terapéutico y bajo coste.
Educación y ejercicio, ejes del tratamiento
La intervención se articula en torno a dos pilares fundamentales: la educación en neurociencia del dolor y el ejercicio físico terapéutico. El bloque educativo incluye cinco sesiones grupales de 90 minutos, en las que se combinan contenidos teóricos, dinámicas participativas y material visual para ayudar a las personas participantes a comprender mejor el dolor y desmontar creencias erróneas que condicionan su día a día.
El apartado práctico consta de 18 sesiones de ejercicio terapéutico, con una o dos citas semanales según disponibilidad, adaptadas a las capacidades individuales e integrando tareas duales y actividades grupales orientadas a mejorar la neuroplasticidad, la coordinación y la funcionalidad.
Un enfoque integral y comunitario
El programa incorpora además elementos innovadores como el uso de la música, el juego, la danza, la relajación guiada y el mindfulness, configurando un abordaje integral que trabaja tanto el aspecto físico como el emocional y cognitivo del dolor.
La dimensión grupal se convierte en un elemento clave del tratamiento, ya que favorece la recuperación de la vida social y el acompañamiento entre iguales, especialmente relevante en personas que han visto limitada su participación social a causa del dolor crónico.
Eficiencia y sostenibilidad desde la atención primaria
La iniciativa se desarrolla íntegramente en la unidad de fisioterapia del centro de salud Villena I, sin necesidad de tecnología adicional ni derivaciones a otros niveles asistenciales, lo que garantiza su sostenibilidad y facilita su posible implantación en otros centros.
Desde el ámbito sanitario se espera que los resultados del programa contribuyan a reducir el consumo de fármacos, disminuir la demanda de consultas y promover un estilo de vida más activo y saludable.
Con este proyecto, Villena refuerza su papel en la innovación sanitaria, apostando por un modelo de atención al dolor crónico basado en la educación, el movimiento y el empoderamiento de las personas dentro del sistema público de salud.