Su trabajo es un homenaje a las mujeres trabajadoras y artistas andaluzas, una declaración de orgullo por su tierra. Lo suyo no es pose ni artificio, es duende con discurso; en el sur del sur, donde el acento es bandera y el dolor se canta con flores en el pelo, ella no baja el volumen ni se calla, con una mano en el cante de su abuela y la otra alzando el micrófono como quien lleva un martillo.