La técnica se desarrolla en la consulta de Enfermería y consiste en la implantación controlada de pigmento en la capa superficial de la piel para reconstruir ópticamente el complejo areola-pezón. A través de técnicas de luces y sombras se consigue un efecto tridimensional realista, incluso en los casos en los que no existe relieve físico. Para ello se utilizan pigmentos homologados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios.
Desde la puesta en marcha de esta consulta especializada en 2023, cerca de 200 mujeres han sido atendidas en el Departamento de Salud de Elda. Solo en lo que va de 2026 se han valorado alrededor de 28 nuevas pacientes, muchas de ellas derivadas desde el servicio de Cirugía Plástica del Hospital General Universitario Doctor Balmis de Alicante.
Además, el propio Hospital General Universitario de Elda realiza una captación directa de pacientes reconstruidas, a quienes se les informa sobre este procedimiento desde el postoperatorio dentro del seguimiento desarrollado por la Unidad de Patología Mamaria.
Atención especializada y acompañamiento personalizado
La Consulta de Enfermería de Micropigmentación está coordinada por la enfermera especializada Marián Sellés, integrante de la Unidad de Patología Mamaria y experta en micropigmentación areolar.
Sellés acompaña a las pacientes desde las primeras fases del proceso postoperatorio, ofreciéndoles información detallada y una atención personalizada y continuada. El trabajo combina el rigor técnico con un enfoque humanizado que favorece la participación activa de las pacientes y aborda tanto la recuperación física como emocional tras la enfermedad.
El procedimiento se desarrolla en varias fases: una primera consulta de valoración e información, la sesión de micropigmentación —en la que la paciente participa en el diseño y elección de colores— y una sesión posterior de revisión y ajuste del resultado. Las repigmentaciones suelen realizarse cada dos o tres años dependiendo de la evolución del pigmento.
Desde el Departamento de Salud de Elda destacan que, más allá del componente estético, este procedimiento supone para muchas mujeres una parte importante del cierre emocional del proceso quirúrgico, ya que contribuye a mejorar la percepción de la imagen corporal, recuperar confianza y reforzar la sensación de control sobre el propio cuerpo tras superar la enfermedad.