Según explican los expertos, la situación está provocada por una masa de aire extremadamente cálida que cubre actualmente el suroeste de Europa, unida a una circulación muy débil del viento, circunstancias que están favoreciendo un rápido aumento de la temperatura del mar en los últimos días.
Las previsiones del modelo europeo ECMWF apuntan a que el próximo lunes las aguas del mar Balear podrían situarse hasta seis grados por encima de la media habitual para estas fechas, una anomalía térmica considerada extraordinaria para finales de mayo. De hecho, ya se están registrando temperaturas de entre 24 y 25 grados en algunas zonas del Mediterráneo occidental.
En el caso de las aguas del litoral valenciano, las temperaturas se encuentran actualmente unos tres grados por encima del promedio habitual para esta época del año.
Desde el Laboratorio de Climatología señalan además que las gráficas del sistema de observación SOCIB muestran que nunca antes, desde que existen registros, el Mediterráneo occidental y el mar Balear habían alcanzado temperaturas tan elevadas a finales de mayo, incluso teniendo en cuenta que los últimos años ya habían sido especialmente cálidos.
Los efectos de este calentamiento del mar ya comienzan a notarse también en tierra. Según los expertos, las brisas marinas están siendo menos efectivas, favoreciendo temperaturas superiores a los 28 grados en zonas del litoral y aumentando notablemente la sensación de bochorno.
Los especialistas confían en que durante las próximas semanas pueda producirse algún episodio de inestabilidad atmosférica o la llegada de vientos más intensos que ayuden a remover las aguas superficiales y favorezcan el afloramiento de aguas profundas más frías, contribuyendo así a moderar la temperatura del mar.
No obstante, advierten de la preocupación creciente por la evolución térmica del Mediterráneo durante los últimos años y por las consecuencias que esta situación puede tener tanto sobre el clima como sobre los ecosistemas marinos.
Los datos utilizados en este análisis proceden del modelo europeo ECMWF y del Sistema de Observación y Predicción Costero de las Islas Baleares (SOCIB).