Cuando hace unos meses Luisa Aroca, presidenta del Rabal, le llamó para quedar, lo tuvo claro: “Ya me quieren liar otra vez con el concurso de monólogos”. Y eso que el año pasado juró —con solemnidad y todo— que no volvería a subirse al escenario. Pero esta vez no querían convencerle de contar chistes… sino de dar el pregón.
Feike, implicado en todo lo que se mueve en el barrio, ha sido cargo festero de la Comparsa de Piratas y vive el Medievo como el que más. Le encanta vestirse de campesino, con ropa sencilla y sin lujos, aunque este año promete ir “un poco más arreglado”, que no todos los días se pregona.
El que llegó como extranjero se ha convertido en parte del paisaje del Rabal. Porque en Villena, ser “El Guiri” no es una etiqueta: es casi un título honorífico. Y en 2026, además, con balcón y micrófono.