En esta entrevista a COPE Villena MQR, Liñán definía «Muerta de amor» como “un recorrido por las emociones y por el límite de las emociones”, un espectáculo que se inspira en las consecuencias que dejan las relaciones humanas en el cuerpo y en la forma de moverse. “¿Qué pasa cuando nos relacionamos? ¿Qué huella dejan esas relaciones en el cuerpo y cómo se bailan?”, se pregunta el artista, dando sentido a una propuesta coreográfica cargada de intensidad y provocación.
El origen de la obra surge de un proceso creativo íntimo en el que el bailaor se cuestiona qué es el amor y cómo lo atraviesa personalmente. Durante casi dos años, Liñán investigó cómo emociones como el deseo, la pasión o la herida transformaban su cuerpo y su baile, apoyándose también en referentes musicales como la copla y el bolero, géneros que, según confesaba, siempre le han acompañado emocionalmente.
Lejos de ofrecer una respuesta cerrada, «Muerta de amor» se presenta como un abanico de posibilidades en torno al amor, vivido —en palabras del propio creador— de forma “intensa, exagerada y dramática”. El título alude tanto a esa intensidad emocional como a la expresión popular “morirse de amor”, entendida como exceso, entrega absoluta y vulnerabilidad.
En el plano estético, el espectáculo rompe con convenciones tradicionales del flamenco sin proponérselo explícitamente. Liñán subraya que su objetivo no es “romper códigos”, sino ser honesto consigo mismo. Elementos como el uso del color rosa en la escenografía y el vestuario tienen un fuerte componente simbólico, ligado a vivencias personales y a la reivindicación de una identidad construida desde la libertad.
El artista reconoce que esa libertad no le fue dada, sino conquistada con el tiempo dentro de un arte profundamente arraigado a la tradición. “He tenido que conquistar mi propia libertad con el flamenco”, afirmaba, reivindicando un arte que crece desde la diversidad, la experimentación y el respeto a la raíz.
Sobre el escenario, «Muerta de amor» se sostiene también en la vulnerabilidad del intérprete y del elenco que lo acompaña, una exposición emocional que Liñán asume como parte esencial del acto creativo. “Para crear tengo que desnudarme, y si esa es la única manera, hay que hacerlo”, explicaba.
El bailaor anima al público villenense a no perder la oportunidad de vivir esta experiencia escénica: “Es un espectáculo que conecta muy rápido, que emociona y en el que es fácil verse reflejado. Habla de flamenco, de copla, de amor y de desamor. Y necesitamos emocionarnos”.
«Muerta de amor» llega así al Teatro Chapí como una cita imprescindible para los amantes de la danza, el flamenco y las propuestas artísticas que apuestan por la emoción, la identidad y la libertad creativa.