El comunicado también desmiente que el Ayuntamiento haya mantenido “sucesivas reuniones” con la asociación. Según explican, tras numerosas solicitudes formales dirigidas tanto al equipo de gobierno como a los grupos de la oposición, solo se logró un encuentro con el gobierno municipal después de que previamente se reunieran con la oposición. A juicio de la asociación, no ha existido una dinámica continuada ni fluida de diálogo.
La entidad vecinal subraya que esta falta de comunicación no es un hecho puntual, sino una situación que se prolonga desde hace años. Aseguran que múltiples escritos registrados oficialmente, tanto por la asociación como por miembros de su directiva a título personal, no han obtenido respuesta, lo que consideran una dejación de las funciones básicas de atención a la ciudadanía.
En cuanto a la situación del barrio de La Constancia, la asociación enumera diversas carencias en materia de infraestructuras, como un subsuelo heredado en gran parte de los años sesenta, pavimentos en mal estado, aceras que no cumplen la normativa vigente y solares en condiciones deficientes. Según indican, las actuaciones municipales solo se producen tras reiteradas peticiones vecinales y con meses de demora, pese a existir normativa que permitiría intervenir de oficio.
Respecto a los accesos peatonales al centro de salud Villena II, la asociación señala que no ha solicitado nuevos accesos, ya que estos ya existen, y considera que el Ayuntamiento se basa en argumentos descontextualizados o referidos a situaciones pasadas.
Asimismo, critican la ausencia de un proceso de participación real en la elaboración del plan de reestructuración urbana del barrio, que —según explican— fue presentado una vez aprobado, sin un trabajo previo de diálogo ni consenso con los vecinos.
En su comunicado, la Asociación de Vecinos del Mercado y La Constancia expresa su rechazo total a la nota de prensa municipal, su apoyo a los vecinos que han acudido al Síndic de Greuges y solicita al Ayuntamiento que afronte “con seriedad, respeto y hechos” los problemas que, aseguran, el barrio arrastra desde hace décadas.