El acto volvió a poner sobre la mesa dos demandas históricas en la ciudad: la construcción —o al menos el impulso real— de la Torre del Orejón, un símbolo patrimonial que, según recuerdan desde la organización, ha formado parte de los programas políticos durante décadas sin llegar a materializarse, y la necesidad de contar con un espacio digno y accesible para el Archivo Municipal.
Durante su intervención, representantes de El Cerezo destacaron la importancia de mantener viva la memoria colectiva y trasladarla a las nuevas generaciones. En este sentido, compartieron una anécdota vivida recientemente en su centro, donde un joven reconocía no conocer la historia del Orejón, despertando así una reflexión sobre la necesidad de cuidar y transmitir el patrimonio cultural.
“La memoria de un pueblo no se transmite sola. Hay que explicarla, cuidarla y acercarla a los más jóvenes”, señalaron, subrayando que el interés de las nuevas generaciones por la historia local es clave para fortalecer el arraigo y el sentimiento de pertenencia.
Desde la asociación también quisieron poner en valor el trabajo de El Salicornio y sumarse a sus reivindicaciones, defendiendo que proteger la identidad de Villena es fundamental para construir su futuro.
El Cerezo, que desarrolla su labor tanto con adolescentes en situación de vulnerabilidad como con personas adultas en procesos de mejora personal y laboral, destacó además el papel de las asociaciones como motor de cambio social en la ciudad. “Las asociaciones somos más fuertes cuando caminamos juntas”, afirmaron.
El encuentro concluyó con un nuevo llamamiento a la ciudadanía para continuar con esta movilización. La próxima cita será el jueves 28 de mayo a las 19:45 horas en la plaza Mayor, donde se seguirá reivindicando la construcción de la Torre del Orejón como símbolo histórico de Villena.