La historia de este emblemático edificio se remonta a 1905, cuando un grupo de obreros decidió adquirir dos viviendas contiguas con el objetivo de crear un espacio común de encuentro. Aquella iniciativa, sufragada “peseta a peseta”, permitió levantar un lugar que pronto se convirtió en un referente para la clase trabajadora de Villena.
Más allá de su función inicial, la Casa del Pueblo amplió rápidamente sus usos para dar respuesta a las necesidades sociales de la época. En un contexto en el que el analfabetismo afectaba a más de la mitad de la población a comienzos del siglo XX, el edificio acogió una Escuela de Primera Enseñanza en la que se impartían clases gratuitas de lectura y escritura tanto a adultos como a menores.
La actividad cultural también tuvo un papel destacado. El salón de actos se adaptó para representaciones teatrales protagonizadas por los propios trabajadores, al tiempo que se creó un grupo artístico y un orfeón, fomentando así el acceso a la cultura y al ocio.
A lo largo de las décadas, la Casa del Pueblo ha desempeñado diferentes funciones, siempre con una clara vocación pública. Ha albergado iniciativas educativas, biblioteca, talleres de empleo y, entre 1975 y 1978, incluso fue sede de la sección del Instituto de Formación Profesional dependiente del centro “La Melva” de Elda, donde se impartían especialidades como Metal, Electricidad y Administrativo.
Hoy, 120 años después, este espacio continúa activo, conservando en su interior la memoria colectiva de generaciones de villenenses y manteniendo su vocación de servicio a la ciudadanía.
Desde la organización han querido destacar que, más allá del paso del tiempo, el verdadero valor de la Casa del Pueblo reside en “sus recuerdos, sus vivencias y todo lo que aún le queda por ofrecer” a Villena.