En el conjunto de la provincia se distribuirán más de dos millones de euros entre un centenar de ayuntamientos. De esa cantidad, una parte importante llegará a la comarca a través de dos líneas de subvención: una destinada a la redacción o actualización de los planes de prevención y otra para ejecutar actuaciones contempladas en esos documentos.
En el Alto Vinalopó, Beneixama, Biar, Cañada, Campo de Mirra, Onil y Salinas recibirán ayudas para redactar o revisar sus Planes Locales de Prevención de Incendios Forestales.
Por otra parte, Biar, Cañada, Campo de Mirra, Salinas y Sax figuran entre los municipios que obtendrán financiación para ejecutar actuaciones de prevención ya previstas en sus planes aprobados por la Generalitat Valenciana.
Las subvenciones permitirán desarrollar trabajos como el mantenimiento de pistas forestales y senderos que facilitan el acceso de los medios de extinción, la conservación de cortafuegos y otras líneas de defensa, la reparación de depósitos de agua, conducciones e infraestructuras de vigilancia, así como labores selvícolas de limpieza, desbroce, poda y retirada de árboles dañados. También se incluyen actuaciones de mantenimiento de cultivos agroforestales que ayudan a reducir la continuidad del combustible vegetal y favorecen la biodiversidad.
La diputada provincial de Medio Ambiente, Magdalena Martínez, ha destacado que la prevención sigue siendo «la herramienta más eficaz para proteger nuestro entorno natural, garantizar la seguridad de las personas y minimizar el impacto de los incendios forestales». En este sentido, ha señalado que la institución provincial mantiene su compromiso de dotar a los ayuntamientos de los recursos necesarios para hacer sus montes «más resilientes y seguros».
Entre los proyectos subvencionados en la provincia destacan actuaciones como la mejora de caminos forestales, el mantenimiento de cortafuegos o la reparación de infraestructuras hidráulicas destinadas a la extinción de incendios.
Estas ayudas cobran especial relevancia en una comarca como el Alto Vinalopó, donde amplias superficies forestales y agrícolas convierten la prevención en un elemento clave para reducir el riesgo de grandes incendios y proteger tanto el patrimonio natural como la seguridad de la población.