Aunque el incremento es moderado, el Consejo Regulador subraya que las lluvias de primavera han permitido recuperar parcialmente viñedos que estaban al límite de su capacidad productiva. No obstante, los técnicos advierten que el escenario sigue siendo incierto: “Lo importante ahora es recuperar plantas y ver cómo responde el ciclo hídrico en los próximos años. Estamos ante un cambio de variables que va a redefinir el cultivo en este territorio”, señalan.
El Vinalopó, eje de la producción
El grueso de la cosecha procede, un año más, de las comarcas del interior de Alicante, donde se concentra la mayor superficie de viñedo:
– Vinalopó Medio: 60,52% de la producción total
– Vinalopó Alto: 30%
– Marina Alta: 8,58% (con especial protagonismo de la variedad moscatel)
– Marina Baja: 0,51%
– Otras zonas: pequeñas aportaciones desde áreas de montaña y el término de Elche
Pese a ser la zona con menos precipitaciones este año, el Vinalopó Medio continúa siendo el motor vitivinícola de la provincia.
Recuperación del moscatel y excelente sanidad de la vendimia
Entre los datos más destacados de la campaña está la clara recuperación del moscatel, que en 2024 fue una de las variedades más dañadas por la sequía. La uva ha mostrado este año una sanidad excepcional, lo que abre la puerta a vinos de alta calidad, especialmente en tintos y rosados.
El grado Baumé medio, indicador del nivel de azúcar y madurez, se ha situado en 13,37º, considerado muy positivo para la elaboración de vinos equilibrados y aromáticos.
Un sector en adaptación constante
Las cifras confirman una ligera mejora respecto a 2024, pero el Consejo Regulador insiste en la necesidad de seguir de cerca la evolución climática y el impacto en el viñedo. La DOP Alicante afronta los próximos años con el desafío de adaptarse a un escenario de sequías prolongadas, temperaturas cambiantes y ciclos irregulares de lluvia, factores que ya están redefiniendo la viticultura en la provincia.