La iniciativa reunió a vecinos y vecinas, antiguos trabajadores del ferrocarril, especialistas en patrimonio y público infantil en una intensa sesión de trabajo colectivo centrada en la recuperación, documentación y difusión del legado ferroviario local.
La jornada arrancó con una presentación institucional por parte de la Asociación de Vecinos de La Encina, seguida de la exposición de los avances del proyecto a cargo de la arquitecta e historiadora del arte Vanesa García López de Andújar, coordinadora de El eco del vapor. Durante su intervención, detalló las principales líneas de trabajo, que abarcan la recopilación de memoria oral, el inventario de bienes muebles y el estudio del patrimonio arquitectónico.
Uno de los hitos más destacados fue la incorporación de La Encina a la red europea ERIH (European Route of Industrial Heritage), un reconocimiento que sitúa al enclave dentro de los principales itinerarios del patrimonio industrial europeo y refuerza su visibilidad internacional.
El encuentro contó también con la participación del historiador Francisco Polo Muriel, especialista en patrimonio ferroviario, quien contextualizó la evolución de los poblados ferroviarios en España y subrayó la singularidad histórica de La Encina.
Trabajo colectivo para preservar la memoria
Tras la parte expositiva, la jornada se transformó en un espacio de participación activa con distintos grupos de trabajo orientados a la creación de un museo virtual del patrimonio ferroviario.
Uno de estos espacios se centró en la catalogación de objetos, documentos y fotografías aportados por vecinos y familias vinculadas al ferrocarril. En total, se registraron más de 80 piezas, entre ellas un teléfono de campaña, un uniforme de maquinista, carnés ferroviarios y numerosas imágenes históricas. Esta labor contó con el asesoramiento de Laura Hernández Alcaraz, directora del Museo de Villena.
Otro de los grupos trabajó en la recogida de testimonios orales, logrando registrar ocho entrevistas a antiguos trabajadores y residentes, que pasarán a formar parte del archivo audiovisual del proyecto.
Paralelamente, los más pequeños participaron en un taller sobre patrimonio arquitectónico, en el que pudieron acercarse al valor histórico del entorno mediante actividades creativas centradas en la recreación del paisaje cultural de La Encina.
Una comunidad patrimonial viva
La jornada concluyó con una valoración muy positiva tanto por la participación como por la implicación de la comunidad, que volvió a situarse en el centro de la conservación y transmisión de su patrimonio.
Con iniciativas como esta, La Encina se consolida como un ejemplo de comunidad patrimonial viva, alineada con los principios de la Convención de Faro, donde la ciudadanía no solo conserva su historia, sino que la construye y proyecta hacia el futuro.