La narración se remonta a mediados de los años 80 del pasado siglo, cuando la Junta de la Virgen atravesaba un momento especialmente complejo. Fue entonces cuando un grupo de personas impulsó la creación de una comisión con el objetivo de colaborar con las autoridades civiles y religiosas para revertir aquella situación, dando lugar al germen de la Fundación Nuestra Señora María de las Virtudes.
El audiovisual, en el que también colabora José Antonio Serrano, recoge hitos clave del proyecto. Entre ellos, la aprobación definitiva del centro el 6 de febrero de 1990, y especialmente la inauguración y bendición del edificio, celebrada el 15 de diciembre de 2001, una fecha marcada por una intensa nevada que quedó grabada en la memoria colectiva.
Durante más de dos décadas, el Centro Pastoral San Agustín fue escenario de una intensa actividad, acogiendo acuerdos universitarios, encuentros de fundaciones, academias formativas, coloquios empresariales, políticos y sindicales, iniciativas interreligiosas, presencia de medios de comunicación y numerosos encuentros de carácter espiritual y cultural.
El documental recuerda también una trayectoria no exenta de dificultades, con dos patronatos y cuatro directores al frente del proyecto, y una labor que no siempre fue comprendida. Pese al cierre actual del centro pastoral, desde la Fundación se subraya que su espíritu sigue vivo, manteniendo su actividad bajo otros espacios y estructuras, como la Comisión Diocesana de Fe, Cultura y Ciencia.
“Érase una vez, un sueño” se presenta así como un ejercicio de memoria y reconocimiento colectivo, un testimonio audiovisual que rescata una parte significativa de la historia reciente de Villena y del compromiso social, cultural y espiritual de quienes formaron parte de este proyecto.