LA MORERA: MIL HISTORIAS BOTÁNICAS CON MARI ÁNGELES ALONSO EN «DE FLOR EN FLOR»
14 de noviembre de 2025
De Flor en Flor, con nuestra botánica de cabecera Mari Ángeles Alonso, hemos conocido un poco mas a la morera. En verano sus hojas protegen del sol, mientras que en invierno se desprenden para dejar pasar la luz. Esa particularidad natural se entrelaza con su función humana más famosa: alimentar al gusano de seda (Bombyx mori), insecto originario de Asia que devora sus hojas y fue clave en la expansión de la seda.
Existen principalmente dos especies que han marcado su historia con nosotros. La Morus alba (morera blanca), y la Morus nigra (morera negra o moral).
La primera fue introducida desde Asia incluyendo regiones como China, India o Asia central para criar gusanos de seda.
La segunda, con frutos rojos o negros más intensos, está más asociada al consumo humano.
Pero la morera no solo ha nutrido la seda. Su madera, de tono amarillento, ha sido apreciada para fabricar instrumentos musicales.
También guarda una anécdota sorprendente: entre la corteza y la madera hay una capa fibrosa el “bast” interno que ha sido usada históricamente como papel. De hecho, esta fibra fue empleada para fabricar billetes en la China imperial: Marco Polo ya contó cómo Kublai Kan utilizaba esa corteza para crear un tipo de papel-moneda.
En la dinastía Ming incluso se acuñaban billetes de gran valor con ese papel, según estudios recientes.
Durante el programa también se hizo referencia a otros ecos culturales: textos literarios que mencionan la morera, su relación con la seda y su extensión por el Mediterráneo. En El último judío de Noah Gordon, por ejemplo, se habla cómo las hojas de la morera influyen en la calidad de la seda; también en la obra de Julio Verne (como en Miguel Strogoff) o en las tradiciones filosóficas referidas a Confucio la morera aparece como símbolo.
La morera, por tanto, no es solo un árbol: es un puente entre la botánica, la literatura, la economía y la memoria colectiva. De Flor en Flor, con María Ángeles Alonso al frente, invita a escucharlo no solo con los oídos, sino con el corazón y la imaginación.