Ambas entidades subrayan que no son “un actor político”, sino colectivos que trabajan desde hace años por la mejora, revitalización y dignificación del casco histórico. “Nuestro único objetivo es el bienestar de las personas que viven aquí”, afirman, insistiendo en que entre “el blanco y el negro existe una amplia escala de grises” en la que los principales perjudicados son los vecinos que conviven a diario con las dificultades del barrio.
Incidencias en el suministro eléctrico
En relación con los cortes de luz, las asociaciones reconocen que sí se están produciendo incidencias, aunque no de manera uniforme en todo el barrio. Señalan que son vecinos que pagan sus facturas quienes están sufriendo cortes frecuentes dentro de sus viviendas, lo que afecta directamente a su calidad de vida y genera sensación de inestabilidad en el servicio.
En las dos últimas semanas, detallan, se han registrado cortes particulares los días 29 de enero, 3, 4 y 9 de febrero en distintas calles, además de interrupciones más generalizadas que afectaron a la vía pública los días 3 y 9 de febrero. A ello se suman microcortes prácticamente diarios, especialmente perceptibles para quienes residen de forma permanente en la zona. Las asociaciones aseguran que no buscan “generar alarma”, pero sí consideran imprescindible que estas incidencias se reconozcan y se solucionen de manera definitiva.
Civismo y vandalismo
Respecto a los actos incívicos y vandálicos, matizan que no se trata de un problema exclusivo del casco histórico, sino de una realidad que afecta a toda la ciudad. Aclaran que pasear por el barrio “no es inseguro”, aunque reconocen que la falta de civismo y respeto por el espacio público y privado repercute especialmente en zonas patrimoniales y más sensibles.
En este sentido, apuntan que el problema de fondo no es solo de seguridad, sino también de educación, convivencia y responsabilidad colectiva, por lo que reclaman medidas que eviten que estas situaciones deriven en escenarios de mayor inseguridad.
Diálogo con el Ayuntamiento y necesidad de agilidad
Las asociaciones recuerdan que llevan años impulsando actividades culturales, sociales y festivas para atraer vida al barrio y poner en valor su patrimonio. Reconocen que existe comunicación y reuniones con el Ayuntamiento y valoran positivamente la disposición al diálogo, pero consideran necesario avanzar con mayor rapidez en la resolución de trámites burocráticos y en la aplicación de medidas que se traduzcan en mejoras visibles.
“No queremos politizar, no queremos generar alarmismo, pero tampoco podemos negar los problemas que vivimos a diario”, afirman en su comunicado, en el que reiteran su voluntad de seguir trabajando por un casco histórico “vivo, habitable y cuidado, con los mismos derechos y servicios que cualquier otro barrio de Villena”.
Finalmente, ambas asociaciones hacen un llamamiento a todas las administraciones para que continúen colaborando con el tejido vecinal y escuchen a quienes residen en la zona. “El casco histórico de Villena es patrimonio de todos, y su mejora solo será posible desde la colaboración, el respeto y la escucha activa”, concluyen.