Una comparsa consolidada y familiar
El presidente ha subrayado la estabilidad de la comparsa en los últimos años, con una línea “bastante plana, sin grandes novedades, pero siempre con alguna pequeña variación que aporta frescura”. Uno de los aspectos más destacados para 2025 será el refuerzo del desfile de la Esperanza, en el que los más pequeños tendrán un papel protagonista acompañados por un boato de niñas de una academia de Almansa: “Son el futuro de la fiesta y debemos integrarlos e ilusionarlos, porque algún día serán ellos quienes tiren del carro”.
Ferrándiz también agradeció el apoyo de la directiva, a la que calificó como “el alma de la comparsa”: un grupo de ocho personas —el conocido “G8”— que sostiene el trabajo diario desde tesorería, secretaría, compras o delegación de cargos.
Cargos festeros asegurados hasta 2026
El presidente recordó que, en los últimos años, la comparsa ha tenido la suerte de contar con varios grupos dispuestos a asumir los cargos, lo que ha evitado sorteos o situaciones forzadas: “Teníamos cubiertos 2024, 2025 y 2026. A partir de ahí ya veremos, pero por ahora es una gran tranquilidad”.
Una comparsa con identidad propia
Con una fuerte tradición familiar, los Marinos Corsarios se definen como una comparsa de lazos estrechos, donde generaciones enteras comparten fiesta. “Somos una comparsa muy familiar, de abuelos, padres, hijos y nietos, y eso es lo que nos da identidad. Cada año se suman nuevas altas, casi siempre familiares o amigos, lo que fortalece nuestra cohesión”, explicó Ferrándiz.
Mirando al programa festero
De cara a las fiestas de 2025, Francisco Javier confesó su especial ilusión por volver a salir con su escuadra masculina, “Los Marinos del Chicharra”, que regresan este año a los desfiles. El presidente destacó el día 5 de septiembre como uno de los momentos más emotivos, en el que siempre afloran las emociones entre recuerdos de quienes ya no están y la alegría de los reencuentros.
Sobre las fiestas en general, fue claro: “En Villena los actos festeros se multiplican conforme pasan los días. El día 9 es el gran colofón y necesitas luego dos o tres días para reponerte. No son vacaciones, se trabaja más que trabajando”.
Finalmente, Ferrándiz lanzó una invitación a quienes aún no conocen estas fiestas: “Las de Villena son las más participativas y diferentes. Por su forma de desfilar en bloques, el colorido y las escuadras especiales. Merecen ser vistas al menos una vez en la vida. Y estoy convencido de que quien venga, repetirá”.