Según ha explicado el edil, la administración local consideraba necesario que la planta, de 110 megavatios de potencia, se alejase del entorno de la Sierra de Salinas, una zona especialmente sensible para Villena que se encuentra en proceso de ser declarada parque natural, tramitación aún pendiente por parte de la Conselleria.
A pesar de que los recursos municipales fueron rechazados, el Ayuntamiento mantuvo reuniones con los promotores de la planta, que finalmente accedieron a reducir la superficie ocupada en 14 hectáreas y rebajar la potencia instalada a 103 megavatios. Esta modificación permite aplicar, de manera voluntaria, el retranqueo de 500 metros respecto a la sierra, el mismo que sería obligatorio si la zona ya contase con la declaración oficial de parque natural.
“Creemos que, aunque el impacto de estos proyectos es innegable, al menos hemos conseguido que se respete una distancia de protección respecto al entorno de la sierra. No está donde nos gustaría, pero hemos logrado reducir sus efectos”, ha valorado Martínez.
El proyecto, que ya cuenta con declaración de impacto ambiental, autorización previa y de construcción por parte del Ministerio, ha pasado hoy por la Junta de Gobierno Local para el trámite de la licencia de obra, un paso que, según el edil, es “una mera formalidad”, al contar ya con todas las autorizaciones estatales.
Por el momento, las obras no tienen fecha de inicio, y el concejal ha recordado que “pese a haber otras plantas autorizadas en la zona de Salinas, prácticamente ninguna ha comenzado todavía su ejecución”.
Con este paso, Villena continúa posicionándose en el complejo equilibrio entre el desarrollo de energías renovables y la protección de su territorio y paisaje.