Aunque Salvatierra reconoce que esta planta no es la de mayor envergadura ni la que más afección ambiental supone, su cercanía a zonas habitadas la convierte en un claro anticipo de lo que está por llegar: “para muchas personas de Villena, será la primera toma de contacto visual con una realidad que hasta ahora parecía lejana”, subrayan.
Desde la asociación se ha llevado a cabo un proceso exhaustivo de alegaciones —hasta 26 presentadas— a los distintos proyectos en tramitación. Ahora, terminado el plazo de exposición pública, se centran en una doble línea de actuación: por un lado, el seguimiento legal para intentar frenar o mitigar la implantación de estas plantas en zonas de valor ecológico, y por otro, la documentación minuciosa de los procesos de pérdida ambiental y el cumplimiento normativo de las empresas e instituciones implicadas.
Una de las principales preocupaciones de Salvatierra se centra en la posible ausencia de licencia de obras en el caso de PSF Villena V. “Nos preocupa que los trabajos hayan comenzado sin contar con la concesión administrativa obligatoria”, indican, y denuncian que el Ayuntamiento no ha ofrecido una respuesta clara sobre la existencia o no de dicha autorización. De confirmarse la carencia de licencia, estaríamos —señalan— ante una infracción urbanística incompatible con la legalización de la obra y su continuidad.
La asociación espera que en los próximos días se aclare la situación administrativa del proyecto y se actúe en consecuencia, en defensa del marco legal y del patrimonio natural del término de Villena.