Un CanSat es un mini satélite del tamaño de una lata de refresco que integra sistemas reales de un satélite, como sensores, comunicaciones o alimentación energética. Estos dispositivos se lanzan en cohete y, tras alcanzar su punto más alto, descienden de forma controlada ejecutando experimentos científicos. Más allá del concepto teórico, el proyecto se convierte en un ejercicio práctico de ingeniería en el aula.
El reto no se limita a la construcción del dispositivo. El equipo también debe diseñar un experimento científico que se llevará a cabo durante el vuelo. “Es la parte más compleja, ya que es lo que nos diferencia del resto de participantes”, explica Héctor, uno de los integrantes.
En esta edición, los estudiantes han decidido centrar su investigación en el ámbito agrícola, una de las principales actividades económicas de Villena. “Buscar soluciones que ayuden a mejorarla es algo que nos motiva”, señala Aleix. Aunque mantienen en secreto los detalles para sorprender en la presentación, los nombres de sus prototipos —NIMBUS y BIOCAMSAT— apuntan a estudios relacionados con el entorno y el cuidado de los cultivos.
El proyecto destaca también por su enfoque colaborativo. Cada miembro del equipo asume distintas responsabilidades, aunque el trabajo conjunto es clave en todas las fases. “Es muy enriquecedor combinar ciencia y tecnología en un proyecto en el que el trabajo en equipo es fundamental”, destaca Nerea.
SAXUN-ROBOLUTION afronta así su segunda participación en este programa impulsado por la Agencia Espacial Europea, con el objetivo de llegar al lanzamiento regional previsto para el mes de mayo. En esa fase se seleccionará al equipo que representará a la Comunidad Valenciana en la final nacional, donde competirán los mejores proyectos del país, como ya lograron en la pasada edición.