La nueva edición contará con la participación de 800 centros educativos, el doble que en la anterior convocatoria, y se prevé que tome parte un total de más de 30.000 estudiantes, frente a los 17.000 del año pasado. En total, se han sumado 13 comunidades autónomas y la ciudad autónoma de Melilla, lo que consolida el crecimiento de esta competición educativa a nivel estatal.
Concienciación y formación en ciberseguridad
La Liga Nacional de Retos en el Ciberespacio, en su modalidad pre-amateur, plantea una competición formativa en la que el alumnado debe enfrentarse a retos de ciberseguridad basados en situaciones reales del entorno digital. A través de estas pruebas, los estudiantes aprenden a recopilar evidencias digitales, analizar imágenes para detectar posibles manipulaciones, identificar perfiles falsos en redes sociales o aplicar herramientas básicas de autoprotección frente a amenazas en internet.
La competición se estructura en dos fases. La primera, de carácter clasificatorio, se celebrará de forma independiente en cada comunidad autónoma entre el 12 de enero y el 13 de marzo, según un calendario organizado por grupos territoriales. Posteriormente, los mejores equipos accederán a una fase final nacional, en la que se darán cita los centros mejor clasificados.
En el caso de Castilla y León, Murcia y la Comunitat Valenciana, la fase clasificatoria tendrá lugar del 2 al 13 de marzo.
Formación online y actividades presenciales
La primera fase se desarrollará principalmente de forma online, a través de la plataforma oficial del evento. No obstante, en algunos centros se llevarán a cabo actividades presenciales, con la participación de especialistas en ciberseguridad de la Guardia Civil, en coordinación con las consejerías autonómicas de Educación y los propios centros educativos.
Todos los equipos participantes recibirán una acción formativa completa, que incluirá charlas de concienciación, formación teórica sobre el uso seguro de internet, herramientas de autoprotección digital y la resolución práctica de los retos propuestos.
El notable incremento de centros, alumnado y territorios participantes ha obligado a reforzar y adaptar la infraestructura tecnológica del proyecto, con el fin de garantizar el correcto desarrollo de la competición.