El legado de Anita ‘la Candileja’
El eje central del pregón ha sido la figura de su abuela, Ana, conocida popularmente como Anita ‘la Candileja’, a quien el pregonero ha reivindicado como la primera gran maestra belenista de Villena. A través de sus recuerdos, Lucas ha evocado los cientos de personas que pasaban cada año por su casa para visitar el belén, donde nadie se marchaba sin la tripa llena.
Las reuniones familiares se prolongaban hasta altas horas de la madrugada entre el olor a gachamiga —“el incienso de Villena”— y canciones cantadas a coro, en una Navidad entendida como convivencia, hospitalidad y puertas abiertas.
Uno de los momentos más sobrecogedores del pregón ha llegado cuando Lucas ha reflexionado sobre lo que más echa de menos de aquella Navidad: “No echo de menos el belén ni el yeso, echo de menos esa manía de abrir la puerta”, ha afirmado, lanzando un llamamiento a recuperar la cercanía y el encuentro. “Villena es un pueblo de puertas abiertas. La Navidad no sirve de nada si la celebramos solos”, ha dicho, visiblemente emocionado.
Un final en pie y entre aplausos
El pregón ha concluido con una última interpretación musical al piano. Al finalizar, con el público en pie y vitoreando su pregón, Víctor Lucas ha mostrado una fotografía de su abuela Anita ‘la Candileja’, provocando una prolongada ovación y uno de los momentos más emotivos de la noche.
El acto ha sido clausurado por el alcalde de Villena, Fulgencio José Cerdán, quien ha destacado que “esta tarde Villena se ha vuelto a emocionar”, subrayando que “el poder de la Navidad es el de volver a reunirnos”. El alcalde ha agradecido al pregonero, en nombre de toda la ciudad, “haber regalado su talento y su forma de acariciar Villena”, señalando que “personas como Víctor engrandecen la ciudad y la hacen más cercana”.
Cerdán ha recordado también que la Navidad es un tiempo de sentimientos encontrados, “a veces dulce y a veces agridulce, especialmente por las ausencias cuyos huecos en estas fechas son aún más difíciles de llenar”, y ha deseado a la ciudadanía “un tiempo rico en experiencias vitales y en el verdadero espíritu de la nobleza que encierra el deseo de feliz Navidad”.
Finalmente, ha puesto en valor el belén como “símbolo de nuestra identidad”, afirmando que “la magia se construye con manos pacientes y corazones delicados” y que cada detalle refleja “el cariño por Villena y el deseo de que esta Navidad sea mágica para todos”. Con este pregón, Villena inaugura su Navidad desde la emoción compartida, la memoria y un mensaje claro: abrir las puertas —de las casas y del corazón— es el verdadero sentido de estas fechas.