El texto del acuerdo entiende que para aprovechar al máximo los caudales sobrantes del Júcar es necesaria la puesta en marcha del Embalse de San Diego, obra terminada en 2005 que nunca estuvo operativa por unos problemas de filtrado. Embalsar allí los 20 hectómetros de capacidad que tienen sería una garantía de suministro de agua para el riesgo en las zonas bajas del Vinalopó y una protección reforzada para los acuíferos de Villena. Esta obra se podría completar con la cubrición de placas fotovoltaicas que evitará la evaporación y que generará energía para las operaciones de bombeo que fuera necesarias.
El texto también señala la importancia de acabar con las obras del postrasvase, remodelar el Embalse del Toscar (Monóvar) y el desdoblamiento de los tramos I y II de la conducción general, actual cuello de botella para liberar caudales.
Todo ello exige una coordinación entre las administraciones, puesto que “solo mediante una planificación conjunta y coordinada será posible ejecutar y finalizar todas las infraestructuras pendientes de una forma integral, eficiente y sin discriminaciones entre territorios o usuarios”, según justifica el texto de la moción aprobada hoy.